domingo, 30 de diciembre de 2018

Carta a la Maestra y al Maestro

Carta a la Maestra y al Maestro



    Apreciada y apreciado colega, desde el Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) y a través del Sistema Nacional de Investigación y Formación del Magisterio Venezolano (SNIFMV), queremos darte la más calurosa bienvenida al año escolar 2018-2019, confiados en que después de este merecido tiempo de descanso, te reincorporas a cumplir tu valiosa labor con la firme convicción de seguir promoviendo con tu práctica, una educación integral y liberadora fundamentada en los valores de la Patria Nueva.

    Es por esto, que el SNIFMV te hace la invitación a relatar en un escrito continuo y permanente aquellas experiencias educativas que mantienen viva tu creencia de seguir apostando por una necesaria transformación pedagógica; la historia sobre cómo has aprendido a convivir, valorar y relacionarte con tu contexto educativo; el imaginario de esa escuela que sueñas y que coadyuve en la pronta consecución de la suprema felicidad social del pueblo. Entonces, qué tal si inicias atreviéndote a pensar sobre cómo diseñar en colectivo un autodiagnóstico crítico que oriente el propósito formativo de este año escolar, y sirva para mejorarlo en relación al anterior. Así que es el momento de pensar y actuar desde nosotros. Para ello, tenemos que organizar la escuela conformando el colectivo escolar y permitir que participen todas y todos los involucrados en el quehacer educativo.     Animémonos a pensar en común, a reconocer el valor que tienen los estudiantes, sus padres, amigos, parientes y comunidad donde viven y conviven, además de la importancia que tiene el entorno donde todas y todos luchamos en favor del desarrollo humano, científico y productivo del común, dispuestos a tener y compartir la mejor, más grande y bonita escuela del país.

     Dispongámonos a realizar esta acción ética y pedagógica organizando entre todas y todos, el inicio del año escolar. Pongámonos de acuerdo para resolver qué hacer para trabajar en conjunto, para decidir cuáles temáticas abordan las explicaciones de lo que buscaremos entre todos. De esta manera, empezaremos a construir un autodiagnóstico de la escuela, haciendo notar, sus actores, su entorno, y especialmente, establecer la vinculación con las demás escuelas en los circuitos y desde allí argumentar qué desea el Ministerio que elaboremos y comuniquemos. Las maestras y maestros contamos con la pericia de saber qué hacer con lo que se encuentra al diagnosticar, sabemos describir, lo hacemos con frecuencia. Observamos y apreciamos la magnitud y naturaleza de los elementos que identificamos alrededor de cierto problema, así como también conocemos el grado de dificultad del mismo. Somos hábiles y buenos, al compartir en el grupo, las causas y supuestos que tienen los problemas y más de una vez acertamos en las consecuencias. Por ello, estamos prestos ante lo incomprendido para demostrar cómo hacemos escuela en la realidad. Somos buenas maestras y maestros cuando manejamos la brújula de la razón para actuar y transformar los hechos. Disfrutamos humildemente nuestras construcciones sociales al poner en tensión la pedagogía de nuestras prácticas diarias.

     Construyamos los caminos, varios caminos, caminos propios, seguros, anímicos, prósperos, útiles en sueños y experiencias, tracemos huellas para recorrer en el hacer, hagamos cada día las cosas bien, buenas, efectivas, y sabrosas. Recordemos que lo que hacemos lo hacemos poniendo el corazón por nuestros estudiantes y sus familias en un entorno sano, animado, alegre, y feliz. Conciliemos en este entorno, todas y todos los que conformamos la escuela, encontrémonos en los aciertos y desaciertos, socialicemos en asambleas el hallazgo diario sobre las posibilidades de actuar, crecer, animar, amarnos y compartir, tanto la belleza que tiene nuestra escuela y su gente, como los problemas u obstáculos que observamos y los nudos críticos que consigamos en ella. Indaguemos y hallemos en colectivo, un camino y unas opciones prácticas para revisar la lógica de las relaciones establecidas entre causas–problema– consecuencias. Esto por iniciativa de nosotras y nosotros los maestros y los actores aliados, se hace por medio de flechas para indicar qué provoca qué, y el común organizado procede a construir un plan para actuar, según sus orientaciones, sus experiencias, a través de una guía-plan-brújula para actuar, pensar, reflexionar, registrar y comprender; qué debe hacer y con quiénes ha de actuar, para sentirse feliz y a gusto con lo que construye cada día.

     Registremos la memoria de las actividades compartidas en el colectivo de la misma manera que lo hacemos con nuestra práctica diaria en el aula; construyamos explicaciones y argumentaciones de lo encontrado. Lograr sistematizarlas en cada uno de los momentos del año escolar ayudaría a mejorar las relaciones con nuestros estudiantes, sus familias y la comunidad en general. Escribamos en lenguaje sencillo y espontáneo, sin miedo a equivocaciones, aquellos eventos significativos que nos permitan interpretar y argumentar la realidad que se vive en la escuela y su entorno. Finalmente, el colectivo escolar, con mucha imaginación mostrará los resultados y las proyecciones que tienen en la vida cotidiana los distintos actores de la comunidad; que participan activamente y con solidaridad cuando desean comunicar los hallazgos y resultados en cada trimestre, integrando a la comunidad educativa siempre a estas acciones, para lo cual se valen de foros, paneles, murales, comics, programas radiales, videos, foto log, blog, entre otros. Maestra, Maestro, tú también formas parte del Sistema de Investigación y Formación del Magisterio Venezolano, uno de los tantos caminos que invita a la reflexión y formación permanente. Tomemos la iniciativa de conformar un equipo de trabajo en nuestra escuela que permita la reflexión, el autodesarrollo, y la auto formación, contribuyendo de este modo con la construcción de la mejor escuela productiva.

“No hay interés donde no se entrevé el fin de la acción. Lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa.”
Simón Rodríguez

Tomado de: CUADERNILLO DE INSTRUCCIÓN N 7  CENTROS CENTRO DE INV. Y FORMA. DEL MAGISTERIO


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